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“-¿Bomberos?. -¡Por favor estamos perdidos!”

No es infrecuente que a lo largo de nuestra vida, tengamos más de una vez ese sentimiento de no conocer donde estamos o incluso de no saber por donde seguir, o quizás tal vez, por haber llegado a una encrucijada vital, y no saber o no tener claro que camino tomar, por desconocimiento, miedo, falta de reflexión, o cualquier otra circunstancia. La sensación de estar perdido o extraviado, es una de las peores, pero es aún peor el sentimiento de miedo que nos genera, sobre todo si dejamos que ese miedo se vaya autoalimentando entrando en una espiral que puede hacer que perdamos el control, ese control de la activación tan necesario en las ocasiones en que tenemos que tomar la decisión correcta y mantener la calma…
Pero no voy a hablar del miedo, que ya lo haré en otra ocasión, ni de la sensación de estar perdido, voy a hablar de cuando nos perdemos en la montaña, y en concreto como los profesionales nos ayudamos de la tecnología que puedan llevar las personas extraviadas o perdidas, para utilizarla como herramienta para poder encontrarlos con más facilidad. Ni que decir tiene, que cuanto mejor conozcamos como rescatadores el ámbito de nuestro trabajo, o sea la zona, y más veces hayamos pasado por cada lugar y cuanto más nos hayamos fijado en cada detalle característico, mejor y más rápido podremos ayudar a las personas a las que socorremos. Pero aquí solo quiero hacer hincapié en la tecnología que llevamos encima a la hora de ir a la montaña.
El primero y más útil actualmente es el teléfono móvil, pero a este me referiré más tarde como la estrella del artículo, ya que es la fuente principal de activación e información entre perdidos y equipo de búsqueda. Pero veamos antes otros artilugios que nos han sido y son muy útiles.
El mechero. No es infrecuente que, sobretodo por la noche, hayamos encontrado a personas donde ha habido contacto visual, incluso a kilómetros de distancia, por la chispa o la llama de un mechero. Siempre guiados por el mando que está a cargo de la coordinación y dirección de la búsqueda. También, y si es por el día, el tener un mechero, nos puede servir para poder, generar humo, haciendo fuego con leña húmeda. Pero peligroso en verano.
Las cámaras de fotos. Con el flash de una cámara de fotos, ya sea de las tradicionales de película química o de las nuevas digitales, muchas tienen incorporado el flash para realizar fotos en condiciones de poca luz. Pues bien, gracias a los disparos de flash, en múltiples ocasiones, hemos podido llegar a perdidos en mucho menor tiempo, que si no hubiéramos tenido esa orientación. Se trata de que un bombero, como antes he mencionado, generalmente el Mando que coordina la intervención, se aleja, o se sube a un punto alto, para poder ver los destellos, y así conociendo la zona, guiar a las patrullas de búsqueda. Estando ya cerca, los flashazos orientan a las propias patrullas de búsqueda.
Los GPS. Teniendo un GPS, puede parecer que es difícil perderse, pero claro, antes hay que saber como utilizarlo. Aunque parezca de chiste, algunas personas extraviadas, a pesar de llevar un GPS no sabían utilizarlos, ni siquiera sabían si las coordenadas del lugar en que se encontraban y marcaba el aparato, y que nos transmitían eran por ejemplo, UTM o coordenadas geográficas, o preguntándole por el datum de la cartografía que llevaba grabada, se quedaban de piedra, al no tener ni idea de que le hablábamos. Las coordenadas, al dárnoslas, es fácil saber de cuales se trata, en cuanto al datum del mapa se refiere a la fecha de actualización de dicha cartografía, lo único que puede pasar es que no nos marque el punto correcto y nos de un error a veces de decenas o alguna centena de metros, del lugar verdadero, aún así siendo estos datos no fiables o exactos, son muy útiles y no pocas veces nos han servido para encontrar perdidos.
Los teléfonos móviles, y más en concreto la triangulación de antenas, nunca ha sido una información fiable, en cuanto a la exactitud de la zona acotada, por un lado la distancia entre antenas, junto con la dificultad de que alguien cualificado interprete los datos hacen que las zonas trianguladas, la mayoría de las veces, sean áreas demasiado grandes para ser útiles.
Los teléfonos con GPS. Cuando todavía no existían los smarphones actuales, algunos teléfonos montaban GPS, que no incluían cartografía, sin embargo con datos de la realidad que nos aportaban los perdidos, junto con datos que aportaba el teléfono, nos ayudaban mucho en ocasiones. Por ejemplo, los perdidos podían indicarnos que estaban en un riachuelo, describiéndonos el tamaño de este, y pidiéndoles la información de la distancia en Kms. que les daba el teléfono hasta cierto pueblo, nosotros con estos datos, un mapa, un escalímetro, un compas y un curvímetro, hemos acotado más de una vez, una zona relativamente pequeña para buscar.
Los teléfonos modernos o smartphones. Llegados estos teléfonos y las aplicaciones, que utilizamos cada vez más usuarios, Como Google Maps, aplicaciones de pago de GPS, o de mapas, o incluso aplicaciones gratuitas de comunicación, que pueden darnos la ubicación y enviarla, como WhatsApp, Viber, Line, etc. Y últimamente es frecuente que los perdidos nos envíen su ubicación por WhatsApp y fácilmente saber donde se encuentran.
Las redes sociales. Por medio de las notas y entradas que se cuelgan en el muro de Facebook o por los Twits de Twiter, también se ha encontrado a personas que en principio no se sabía por que zona iban a ir de excursión.
Aunque a algunos nos les guste la tecnología, no cabe duda que los avances, nos pueden ayudar mucho, incluso sin haber sido pensados para estos usos. Así que, a seguir explorando caminos nuevos…eso si, ¡sin perderse!