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El primer fallecido por alud en la sierra de Guadarrama. I.

El 17 de enero de 2009, hoy hace 4 años, después de una búsqueda de varias horas, encontramos al primer fallecido, que esté documentado, por alud en Peñalara. Si, es cierto, que los que llevamos muchos años practicando montaña por estas Sierra, tenemos constancia de accidentes, algunos de ellos graves, por aludes, pero ninguno con resultado de muerte.
La guardia de ese Sábado, en el Parque de Bomberos de Navacerrada, lugar que sirve de base al GERA (Grupo Especial de Rescate en Altura) comenzaba normal, relevo rutinario, café, charla con los compañeros y, como en cualquier Parque de Bomberos del mundo, revisión de todos y cada uno de los aparatos, materiales, vehículos, etc. de nuestra dotación.
Sobre las 09:30h, nos avisó nuestro CECOP (Centro de Coordinación Operativa), que teníamos un varón, joven de entre 25-35 años, desaparecido en la zona de Peñalara. Después de las indagaciones pertinentes de preguntas a la familia sobre la actividad que iba a hacer y sobre el coche del desaparecido. La Guardia Civil rural del pueblo de Rascafría, verificó que el vehículo estaba en el aparcamiento del Puerto de los Cotos. ¡Confirmado! Tenemos un desaparecido.
El día era soleado, pero a pesar de ello era frío y sin nada de viento. La activación en el Helicóptero del GERA, incluía a dos bomberos, además de mi al mando. No teníamos hipótesis de partida, ya que la familia no tenía muy claro el recorrido, aunque incluía subir a Peñalara. Sobrevolamos todos los caminos más evidentes, subidas a las cumbres, cuerdas y bajadas a los circos, además de caminos a las lagunas, pero a esas horas y a pesar de estar ya llenos de gente haciendo actividad, andando, etc. todo el mundo nos saludaba sin señal de pedir ayuda. Después de bastantes minutos peinando esas zonas altas, hasta la zona limítrofe del bosque de pinos, nos llamó muchísimo la atención, un gran alud que había barrido el tubo central y bajaba hasta prácticamente la Laguna grande de Peñalara. Otros años yo había visto aludes como este, pero tratándose de un desaparecido, y con tanta gente a esa hora por la montaña sin haber notificado nada, llamé al Oficial, Jefe de Guardia y le comuniqué las dos hipótesis más probables: o la persona desaparecida, estaba en el bosque refugiado para poder pasar la noche, o desgraciadamente (como se confirmaría después) estaba bajo ese alud.
Como siempre y con gran pericia el piloto nos dejó en el lugar elegido, cerca del frente del alud. En cuanto estuvimos abajo, el helicóptero se fue a buscar otra parte del equipo, para seguir la búsqueda desde el aire, los otros miembros venían ya por tierra. Además se activo al helicóptero de coordinación del Jefe de Guardia, para que también buscara desde el aire.
En esos momentos ya teníamos información por parte del personal del Parque de Peñalara, que el alud, se había producido sobre las 18:00 horas del día anterior, por la información que habían dado excursionistas y los propios trabajadores del Parque.
El primer reconocimiento en el alud, lo hicimos con nuestros ARVA, detectores de personas sepultadas, los preparamos en posición recepción, por si la persona llevaba uno y lo encontrábamos rápido. Siempre con cuidado de no contaminar con olores la zona. Los tres Íbamos barriendo rápidamente haciendo un recorrido en zig-zag, Habíamos solicitado bastones para balizar y señalizar el alud y las zonas posibles. Las dimensiones eran grandes, de entre 80 a 100m de largo, por unos 25 o 30m de ancho. Si el posible accidente había ocurrido, casi 17 horas antes, y había alcanzado al joven, las posibilidades de supervivencia, eran muy bajas, teniendo en cuanta que a partir de la primera media hora baja muchísimo la posibilidad de supervivencia, bajando considerablemente cada hora que pasa. Además por el tipo de nieve, más o menos vieja seca, ya que hacía días que había nevado, podría tener un peso específico de entre 200 y 400 kg por metro cúbico. Además esa semana había habido algunos aludes menores cercanos, uno de ellos pilo a un compañero que estaba haciendo esquí de montaña, haciendo un reconocimiento de la zona, y ese mismo viernes, o sea el día anterior, hasta la televisión había notificado las peligrosas condiciones y el alto riesgo de aludes, en que se encontraba la montaña cerca de Madrid.
Una vez hecha la primera búsqueda, sin resultado, activamos un perro de Guardia Civil de la Comandancia de Tres Cantos, que aunque no estaba adiestrado para búsqueda de desaparecidos, lo intentamos, pero no marcó nada. A la vez activamos a otro perro de Guardia civil, que si tenía experiencia en víctimas de avalancha, pero este venía de Ávila, más concretamente de la localidad del Barco de Ávila, y venía en un helicóptero de guardia civil que se unió a la búsqueda desde el aire durante un tiempo.
Mientras activamos a Guardia Civil y a los voluntarios de Cruz Roja, para que se unieran a la búsqueda, estábamos balizando y haciendo la búsqueda con sonda, todos en línea, sondando derecha, centro izquierda, un paso adelante, y así sucesivamente, Las horas se sucedían y el sol iba desplazándose, y no teníamos resultado. El segundo perro, tampoco logró encontrar ni marcar nada. Gestioné por medio de la _Central de Bomberos, bocadillos y bebida caliente para los intervinientes, y fuimos comiendo algo por turnos.
El trabajo se hacía penoso, porque los bloques de nieve compactada eran duros, y a las sondas de aluminio de más de dos metros, les costaba penetrar, pero lo hacíamos sin descanso y con la mayor rapidez, teniendo la esperanza, aunque remota, de llegar a tiempo.
El sol se había ocultado en el horizonte y la temperatura bajaba mucho, quedaba muy poca luz, de repente, alguien grito; -“¿Aquí hay algo?”, paramos, nos agrupamos, metimos varias sondas, y notamos la sensación de tocar algo blando, que parecía que rebotaba las sondas…

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